Acerca de

Antes que las palabras están las imágenes. Cuando aún no habíamos desarrollado la capacidad del lenguaje verbal nos comunicábamos con gestos y con señas. Luego llegaron los dibujos en cavernas, que transmitían de una forma perdurable un conocimiento sobre aspectos esenciales de la vida, como las técnicas de caza.
Eran como los garabatos infantiles, que en su frescura transmiten el mundo de los más pequeños con una sencillez inequívoca y sin lugar a interpretaciones. Esa es la esencia de la comunicación visual, que no da lugar a interpretaciones, que es directa y clara.
Llevo enredado en el apasionante mundo de la información gráfica más de 35 años, cuando los ordenadores eran algo inaccesible y el rotring era el amo de las mesas de dibujo. He vivido también la transición hacia el grafismo por ordenador y la evolución de las herramientas digitales de dibujo, que permiten una pulcritud y versatilidad inimaginables hace poco tiempo.
La simplicidad de ejecución que permiten estos programas ha facilitado el diseño gráfico de tal forma que casi cualquiera puede hacer un logotipo, un cartel o una memoria estadística. Haciendo un paralelismo, sería como la popularización de la fotografía a través de las cámaras digitales; cualquiera puede hacer una foto de buena calidad, alta resolución y enfoque perfecto. Sin embargo, pocas de esas fotos transmiten la emoción de atrapar la realidad en una décima de segundo.
En definitiva, la herramienta no habilita el oficio, como no sienta igual una camisa de prêt-à-porter que otra hecha por un camisero experto.
Ese es el objetivo de esta página, habilitar la profesión desde la reflexión y el análisis. Está dirigida, sobre todo, a aquellas personas con poder de decisión que encargan trabajos infográficos, porque la mayoría de ellas desconoce de qué están hablando.