Periodismo y ficción literaria

 

Mi colega y amigo Javier Valenzuela ha escrito su primera novela, que no su primer libro. He tenido la suerte de compartir con él momentos de su creación literaria e intercambiar impresiones sobre la escritura, los personajes y la ficción.

Valenzuela, periodista, me comentaba sobre la dificultad para generar mundos y universos autónomos desde la experiencia de quien lleva contando historias reales toda su vida. Esa necesidad que arrastran los periodistas, al menos los buenos, de cotejar y comprobar los hechos para contarlos con fidelidad, se contrapone al ejercicio de ficción literaria, en el que la creación se puede permitir todo tipo de licencias, siempre que estas puedan convivir y sean coherentes en el universo creado.

Porque cuando alguien escribe y crea un mundo, crea los personajes, los ambientes, las luces, las vidas. Todo es nuevo, original, aunque conserve o arrastre pinceladas de la vida real, la vivida a este lado de las páginas de un libro y también, por qué no, las de dentro de otros libros, de otros mundos, que no hacen sino enriquecer este que todos compartimos.

Es, sin duda, uno de los ejercicios más gratificantes que se pueden hacer y también, uno de los más esforzados. En el momento de la génesis de los personajes y de la trama, se entierra al mismo tiempo la semilla de toda una constelación se soles y planetas que al germinar tendrá vida propia es sus órbitas copernicanas, rebelándose contra el mismísimo creador.

Durante una comida en el barrio de Arapiles de Madrid, Javier Valenzuela me invitó a que le ayudara a hacer el trailer de su libro. Dije que sí y aquí está, humilde, pero sugerente, provocador, como el universo de ‘Tangerina’.