La información explícita, cerca del porno.

“El número tres de ‘tintaLibre’ llega a los quioscos de toda España”. Así se anunciaba en la página web de infolibre en un destacado. La imagen que acompañaba a la información era la que se ve sobre estas líneas: un ejemplar de tintaLibre, entre la prensa tradicional y el porno. Parece que la publicación está colocada ahí para promocionarla y qué mejor sitio que entre imágenes y titulares de sexo.

Casualidad o intención, el mensual estaba allí y, a mi parecer, en buen sitio, ya que no es una publicación habitual y tiene algo de obsceno. No en vano es bien obsceno lo que denuncian y de lo que hablan, esa parte que otros medios callan por falta de valentía o por las sumisiones a quiénes les mantienen.

La aventura infoLibre y su publicación en papel, tintaLibre, tiene mucho que ver con las revistas pornográficas. Ambas no engañan y sus contenidos son lo que son. Nadie espere ver en una publicación erótica un muestrario de escapularios ni en tintaLibre, parabienes a las empresas del Ibex35, objeto, entre otros, de sus investigaciones periodísticas. Ambas se mantienen por lo que el lector paga por ellas, contenidos exclusivos aunque la oferta gratuita en Internet sea enorme. Ambas son explícitas, ambas muestran sin ambages una realidad, atractiva para unos, incómoda para otros.

Sin embargo, la capacidad de generar historias propias, nuevas y frescas es aún limitada. Cuesta mucho dinero enviar a un corresponsal a un conflicto o que una persona se dedique solo a hacer investigación durante semanas. Y hacerlo con dinero propio. Y quiénes pueden hacerlo, no lo hacen, porque son rehenes de sus compromisos con el poder. Es como una revista erótica en la que no aparezca nadie desnudo, sino bien tapadito para no mostrar sus vergüenzas.

Colaboro en tintaLibre, no quiero engañar a nadie y ahí está mi firma y, sobre todo, lo hago porque creo que un proyecto como este no es fácil. Es una aventura arriesgada, porque las noticias lo son, ya que noticia es eso que alguien, en algún lugar del mundo, no quiere que se sepa.

Casualidad o no, tintaLibre estaba puesta ahí, quizá en un quiño a la realidad, esa que a veces no se cuenta por completo.

 

Deja un comentario