La experiencia, un valor a transmitir

Foto: Lewis Wickes Hine, Nueva York, 1917 (Shorpy).

Durante más de 30 años he tenido la oportunidad de trabajar en uno de los cinco mejores periódicos del mundo y en el primero de ellos en habla hispana. En el diario El País he desarrollado el prestigio que me acompaña en el área de infografía y comunicación visual, prestigio refrendado por 52 premios y menciones internacionales que me han convertido en, seguramente, el periodista más galardonado de ese medio.
Tres décadas son muchas y en ellas se amontonan multitud de experiencias de todo tipo. Dan, sin duda, para rellenar muchos folios, pero se pueden reducir a una palabra: experiencia.
La diversidad de situaciones a las que me he enfrentado me han permitido, desde la transversalidad, conocer profundamente todas las áreas de producción de un medio escrito, que no solo es el impreso.
Cada día ha sido un reto y el trabajo realizado, una satisfacción. Cumplida cuenta de ello la dan las hemerotecas, que solo muestran el trabajo final. Entremedias, hay una labor de investigación, diseño y coordinación que me permite afrontar cualquier reto en el área de la comunicación visual y el periodismo gráfico. Estoy orgulloso de haber llevado la organización del departamento de infografía e ilustración, aportando soluciones a las necesidades diarias de un gran medio como es El País.
Por tanto creo que estoy en condiciones de aportar mi experiencia para cualquier proyecto de comunicación visual, ya sea en el área de prensa o corporativa, ya que he compaginado mi trabajo en El País con otras actividades relacionadas con el diseño y la organización de proyectos e iniciativas. Entre mis capacidades se encuentra la organización y dirección de equipos, no solo en el área de la comunicación, también en la de producción.
La crisis económica y la de la prensa en particular, ha abocado a una serie de EREs en los que miles de periodistas han ido a la calle. Yo he sido afectado por el primer ERE de El País y conmigo han salido docenas de las mejores firmas de la cabecera y por tanto, de la prensa española. Sin embargo, aunque pueda parecer paradójico es un orgullo estar en esa lista.
Después de tanta experiencia acumulada sería una lástima desperdiciar tanto talento. No creo que sea bueno interrumpir la cadena de conocimiento para que las nuevas generaciones hagan su trabajo mejor que el que mi generación lo ha hecho. Pero parece que los intereses únicamente económicos no contemplan el enriquecimiento del saber cuando es precisamente esa sabiduría la que da productos excelentes, de alto valor añadido, que marcan la diferencia entre lo vulgar y lo singular.
Es precisamente en ese aspecto en el que creo que mi aportación es valiosa, en la transmisión del saber para lograr generaciones mejores que, a su vez, transmitan ese conocimiento no académico a las que las sucedan.
Es decir, la enseñanza de la experiencia.

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