Chile a tres columnas

Como digo en la presentación de esta página, la mayoría de las personas que encargan gráficos desconocen de lo que están hablando. Cuando tengo que ilustrar esta realidad recuerdo una anécdota muy divertida sobre la cultura visual y la relación de poder en una redacción, concretamente en la de El País.

Un día uno de los periodistas más respetados de Miguel Yuste encargó un gráfico sobre Chile. No recuerdo bien cuál era el tema, pero lo que no se me olvidará nunca es cómo lo encargó. La cuestión es que no había foto y una alternativa era meter un mapa de Chile, pero el formato que había pintado el maquetador era ligeramente apaisado, unos 147 x 120 milímetros, el apropiado para una foto. Pero no había foto.

El diálogo fue más o menos así:

Redactor. Muy buenas, vengo a encargar un mapa.

Infografista. Cuéntame.

R. Pues quería un mapa de Chile con una ficha del país.

I. Ok, perfecto. ¿Tamaño?

R. Tres columnas.

I. ¿Tres columnaaaas?

R. Sí, tres columnas.

I. Pero vamos a ver, ¿cómo vas a meter Chile a tres columnas?

R. –Silencio.

I. A ver, ¿tú sabes cómo es Chile, verdad?

R. Claro.

I. Pues eso, cómo vas a meter Chile a tres columnas si es el país más alargado del mundo. ¿Va toda la página de Chile? Si fuera a dos columnas, aún.

R. No, solo media página.

I. Pues ya te digo yo que no puede ser.

R. Pues está pintado un hueco de tres columnas como una foto.

I. —Incredulidad— ¿Pero no entiendes que no puede ser?

R. Pues lo tumbas.

I. —Espanto, silencio, desconcierto— ¿Cómoooo? Pero eso no se puede hacer. Chile solo se entiende vertical.

R. Entonces pártelo en tres cachos, uno por columna.

I. —Medio de risa, medio desesperado— ¿Así?

R. Perfecto. ¿Ves como sí se puede?

Evidentemente no pretendí seguir la discusión. Fui al maquetador y nos entendimos en cinco segundos. Un poco más tarde llegó una foto, se levantó el mapa y asunto arreglado.

 

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