Una espiral de conocimiento

Hacer un gráfico sobre mí mismo ha sido una novedad. Antes había hecho alguna cosa experimental que no ha pasado de un ejercicio, de un juego. Sin embargo, cuando me propuse hacer mi currículum, aunque tenía claro que debía de ser una infografía, sentí cierto vértigo.

Creí que la base de ese trabajo debía de ser la sinceridad, la transparencia y una declaración de intenciones. Por eso elegí la espiral como imagen central de la infografía.

Creo firmemente que el crecimiento es continuo y el aprendizaje, también. En la espiral están reflejadas ambas ideas. La progresión que he empleado es aritmética; es la espiral de Arquímedes de progresión constante y en ella quiero reflejar mi experiencia y mi trayectoria profesional y personal. Es, en definitiva, una declaración de intenciones: no dejar de aprender nunca.

La codificación de colores está marcada por el rojo en la línea matriz de la forma, de la que salen, florecen, ramas agrupadas por espacios de interés para quién consulta el currículum. En un segundo nivel de lectura y por abajo, está la clave de interpretación.
En otro nivel de lectura y por arriba, he presentado las interacciones de la experiencia acumulada representando una especie de molécula en la que los enlaces son las relaciones entre los conocimientos, que tienen un peso proporcional con la actividad desarrollada en cada área de trabajo. Es una imagen suave en la forma y color, pero familiar y fuerte en sí misma.

La parte escrita se apoya en una foto reciente muy vertical, que es donde arranca la lectura tradicional del documento con los datos personales y de contacto. A la derecha, con una codificación claramente distinta, un análisis contextual de mi situación profesional, en la que pretendo, ante todo, hacer un ejercicio de sinceridad y autovaloración.
Sin duda, este currículum gráfico se podría haber hecho de otras muchas formas, pero esta es por la que he apostado intentando aunar claridad e información.

 

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